Diferencia entre tarjeta de crédito y débito

Diferencia entre tarjeta de crédito y débito

A la hora de hacer las compras, solemos pagar usando tarjetas de plástico, algunas veces de crédito y otras veces de débito. La pregunta es, ¿conoces la diferencia entre tarjeta de crédito y débito? Si aún no lo tienes claro, en Money24.es te contamos las particularidades de cada producto financiero, en qué se diferencian y su uso más recomendable.

Principales diferencias entre tarjeta de crédito y de débito

Si bien es cierto que en su aspecto externo ambas son muy parecidas, existen algunas diferencias que conviene conocer para decidir cuál medio de pago elegir. Así, encontramos que las principales disparidades entre una y otra tarjeta se deben a la financiación, la forma de pago, los intereses y los requisitos de contratación.

Financiación

La primera diferencia entre tarjeta de crédito y de débito tiene que ver con la posibilidad de financiación. Las tarjetas de crédito permiten financiar, es decir, permiten hacer compras sin necesidad de tener fondos disponibles. Esto significa que, cada vez que usamos la tarjeta, tomamos dinero prestado de una línea de crédito concedida por el banco.

A diferencia de las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito no permiten financiar, sino que constituyen un medio de pago en sí mismo. Cuando pagamos con tarjeta de débito, gastamos el dinero que tenemos en nuestra cuenta corriente. No existe préstamo ni deuda con el banco, pues el pago se carga directamente en la cuenta del titular y se descuenta de su saldo. De este modo, solo permiten el cobro hasta el límite de los fondos disponibles en la cuenta.

Diferencia entre tarjeta de crédito y débito infografía

Forma de pago

Con una tarjeta de crédito podemos aplazar el cobro en función de las condiciones pactadas con el banco. Así, el dinero gastado puede devolverse mediante:

  • Pago a fin de mes: debemos reembolsar el importe utilizado un día establecido del mes siguiente al que se efectúa la compra.
  • Pago aplazado: podemos pagar a través de una cuota fija o mediante un porcentaje de la deuda cada mes, asumiendo ciertos intereses que, según el Banco de España, rondan el 18,6% TIN.

Por su parte, al pagar con una tarjeta de débito, el importe se carga directamente en la cuenta del titular. Es decir que no existe la posibilidad de pagar el mes siguiente ni de pagar a plazos.

Intereses

Otra de las grandes diferencias entre la tarjeta de crédito y débito está en los intereses. La tarjeta de crédito genera intereses por usarla, ya que el banco financia la compra a través de la línea de crédito. Pero no solo lo hace al realizar una compra, también cobra intereses al sacar dinero en cajeros automáticos. Estos intereses varían según la tarjeta y el banco, pero suelen rondar el 20% anual.

Por esa razón, se recomienda no usar tarjetas de crédito para sacar efectivo de los cajeros, a no ser que sea una situación de extrema urgencia y no exista más alternativa.

Por el contrario, las tarjetas de débito no cobran intereses por su uso, dado que el cargo en la cuenta corriente se hace al momento de la compra. Tampoco cobra intereses por retirar dinero, al menos no en los cajeros del mismo banco. Sin embargo, cobra algunos intereses por mantenimiento, aunque nunca tan altos como los de las tarjetas de crédito. Para consultar la opción más barata, puedes ver las tarjetas de débito gratis.

Requisitos de contratación

Como última diferencia encontramos los requisitos de contratación, los cuales suelen ser mayores para las tarjetas de crédito que para las tarjetas de débito.

Al solicitar una tarjeta de crédito existe la posibilidad de endeudarnos, por lo que la entidad bancaria nos pedirá unos ingresos mínimos para comprobar nuestra solvencia. De igual forma, nos pedirá nuestra ausencia en ficheros de morosos como ASNEF e incluso puede que nos solicite ser clientes y tener cierta antigüedad en el banco.

En el caso de las tarjetas de débito no es necesario cumplir con tantas condiciones, pues no existe riesgo de endeudamiento. De hecho, el riesgo es tan bajo que estas tarjetas se conceden a clientes sin haberes y sin ahorros.

Semejanzas entre tarjeta de crédito y tarjeta de débito

A pesar del contraste entre ambos productos financieros, no todo son diferencias, existen algunas similitudes que conviene mencionar. A continuación te mostramos la semejanza entre las tarjetas de crédito y de débito:

  • Tienen el mismo aspecto: ambas son de plástico y tienen forma rectangular.
  • Están asociadas a un titular: los dos tipos de tarjeta están asociados a un cliente en particular.
  • Contienen la misma información: tanto la tarjeta de crédito como la de débito incluyen el nombre del titular, una numeración principal, una fecha de vencimiento y un CVV situado al reverso.
  • Permiten las mismas funciones: independientemente de la tarjeta que usemos, podemos pagar en comercios físicos y por internet, e incluso sacar dinero en cajeros automáticos.
  • Sucursales físicas y online: ambas tarjetas pueden solicitarse y gestionarse en oficinas físicas o a través de internet, siempre que el banco lo permita.

Tarjeta de crédito o débito: ¿Cuál elegir?

Elegir entre tarjeta de crédito y débito

Como bien sabes, las tarjetas de crédito y de débito son dos de los métodos de pago más utilizados en España y en todo el mundo. Esto se debe a lo fácil y rápido que efectúan los pagos, incluso por internet. El problema es que no todos saben cuál elegir al momento de hacer las compras, por lo que dudan si pagar con crédito o débito.

Básicamente, para hacer una buena elección, lo primero que hay que tener en cuenta son nuestras necesidades como consumidores. Dependiendo de ellas, nos vendrá mejor pagar con una o con otra tarjeta; y es que aunque ambas pueden usarse para cubrir gastos, hay ocasiones en las que conviene más usar un tipo de tarjeta para evitar recargos y hacer un mejor uso de nuestras finanzas.

Por lo general, la tarjeta de débito es más adecuada para los gastos del día a día o si quieres sacar efectivo en los cajeros automáticos. Mientras tanto, la tarjeta de crédito es más recomendable para gastos imprevistos o compras que preferimos aplazar.

Sin duda alguna, la mejor opción consiste en tener ambas tarjetas y asignar cada una a determinadas finalidades. Así tendremos cubiertas todas nuestras necesidades como consumidores y podremos manejar nuestro dinero de forma más inteligente.

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